
LA CORONA QUE HEREDAREMOS: Cuando el legado se convierte en responsabilidad
Ensayo · Sociedad, Cultura e Interdisciplina
SOCIEDAD, CULTURA E INTERDISCIPLINAEDGAR MIGUEL ACUÑA ZÁRATEENSAYO
Edgar Miguel Acuña Zárate
10/12/20267 min read
LA CORONA QUE HEREDAREMOS
Cuando el legado se convierte en responsabilidad
Hay herencias que no se reciben de mano en mano, sino que llegan con el paso del tiempo. Son responsabilidades que tarde o temprano debemos aprender a asumir. Cada generación recibe una sociedad que no construyó por sí sola, pero que está llamada a seguir transformando desde las perspectivas y necesidades de su propio tiempo. En ella encontramos instituciones, leyes, costumbres y derechos que son resultado de las circunstancias, las decisiones y las luchas de quienes la precedieron. Algunas de esas herencias representan conquistas que merecen conservarse; otras, en cambio, responden a realidades que han cambiado y necesitan ser cuestionadas. Así, el relevo generacional no consiste únicamente en recibir lo que otros han construido, sino también en decidir qué hacer con aquello que permanece pendiente. Es entonces cuando aparece nuestra corona: una herencia que reúne las dificultades del pasado, los desafíos del presente y las posibilidades del futuro. Una corona que no representa un privilegio, sino la responsabilidad de decidir qué sociedad queremos construir con aquello que hemos recibido.
Como cada 2 de octubre, recordamos uno de los episodios más significativos de la historia contemporánea de México: el movimiento estudiantil de 1968. Aquella generación alzó la voz, cuestionó las estructuras de su tiempo y exigió espacios para la participación, la libertad y la expresión de sus ideas. Aun frente a las adversidades que enfrentaba, dicha generación entendió que participar era una forma de transformar la sociedad. Su lucha nos invita a reflexionar sobre el papel que las juventudes desempeñan en la transformación de la sociedad. No vivimos los mismos problemas ni enfrentamos las mismas circunstancias que quienes nos precedieron; sin embargo, su legado nos recuerda que la responsabilidad de cada generación no consiste en repetir las batallas del pasado, sino en reconocer las propias, comprender los desafíos de su tiempo y actuar con pensamiento crítico, convicción y congruencia.[1]
Si cada generación enfrenta sus propios desafíos, resulta necesario preguntarnos de qué manera las juventudes actuales participan en las decisiones que determinan el rumbo de nuestra sociedad. De acuerdo con el Instituto Nacional Electoral (INE), durante el proceso electoral federal de 2024, la participación electoral del grupo de 18 a 34 años fue del 49.1 %, frente al 64.6 % registrado entre las personas de 35 años o más.[2] A ello se suma que, según información difundida durante una entrevista por Norma Irene de la Cruz Magaña, consejera del mismo instituto, cerca de 25 millones de personas de entre 18 y 29 años formaban parte del padrón electoral en ese año.[3] Estas cifras permiten dimensionar la relevancia de la participación juvenil y, al mismo tiempo, plantean una interrogante: ¿qué tan involucradas están las juventudes en las decisiones que determinan el rumbo de nuestra sociedad?
La reflexión debe extenderse a la manera en que tomamos nuestras decisiones. Participar implica informarnos, contrastar propuestas, cuestionar las ideas que hemos heredado y construir un criterio propio. ¿Estamos eligiendo desde el análisis y la convicción, o repetimos posturas que hemos recibido sin detenernos a examinarlas? La responsabilidad generacional también consiste en reconocer que nuestras decisiones tienen consecuencias y que ejercer una ciudadanía consciente exige algo más que seguir las preferencias de nuestro entorno: requiere comprender, cuestionar y decidir con criterio propio.
No obstante, la participación juvenil no se agota en las urnas. También se manifiesta en la organización colectiva, las movilizaciones sociales, la defensa de causas que consideramos justas y el trabajo activo en nuestras comunidades. Se expresa al involucrarnos en los asuntos públicos, asumir responsabilidades dentro de las instituciones, acceder a espacios de representación y contribuir a la generación de conocimiento, la investigación y el periodismo. Son distintas formas de intervenir en la realidad, hacer visibles nuestras inquietudes y construir respuestas a los problemas que compartimos. Ser jóvenes no significa permanecer como espectadores de las decisiones que afectan a nuestra sociedad, sino reconocer que también tenemos la capacidad y la responsabilidad de formar parte de ellas.
En una democracia electoral como la mexicana, esta responsabilidad no termina al depositar una boleta. También exige ejercer nuestra libertad de expresión, hacer escuchar nuestras voces y participar activamente desde los espacios en los que nos desenvolvemos. En ocasiones, hacerlo implica incomodar, cuestionar aquello que parece inamovible y señalar las contradicciones que persisten en nuestra sociedad. La inconformidad, cuando nace de una reflexión crítica y se expresa por vías legítimas, puede convertirse en el punto de partida para la defensa de los derechos, la transformación social y el fortalecimiento de una cultura de la legalidad. No se trata de cuestionar por el simple hecho de hacerlo, sino de comprender que una sociedad también avanza cuando sus integrantes se atreven a preguntar, exigir y proponer alternativas.
Tal y como lo expresó Salvador Allende, «Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica».[4] Esta reflexión nos invita a cuestionar el papel que asumimos frente a la realidad que nos rodea. Ser joven no significa necesariamente compartir una ideología determinada, sino conservar la capacidad de cuestionar aquello que parece inamovible, reconocer las injusticias y participar en la construcción de nuevas posibilidades. La transformación no comienza únicamente cuando alzamos la voz, sino cuando estamos dispuestos a convertir nuestras ideas en acciones y a asumir la responsabilidad que implica formar parte de una sociedad que también depende de nosotros.
Las juventudes tenemos la responsabilidad de contribuir a la transformación de nuestra sociedad, pero para hacerlo debemos reconocer que ya formamos parte de ella. No somos ajenos al mundo que intentamos cambiar ni podemos permanecer al margen de las decisiones que determinarán su futuro. Somos parte del presente que cuestionamos y, al mismo tiempo, de la generación que tendrá que asumir las consecuencias de aquello que hoy se decide, se permite o se deja pendiente. Por ello, no basta con señalar lo que consideramos incorrecto ni con esperar a que las condiciones cambien por sí solas. Si aspiramos a transformar los espacios en los que se toman las decisiones, también debemos estar dispuestos a ocuparlos, asumir responsabilidades y demostrar, con nuestras acciones, que las juventudes tenemos mucho que aportar.
Con frecuencia, se considera a las juventudes como el futuro de nuestra sociedad, cuando, desde mi perspectiva, su papel está profundamente ligado al presente. Somos parte de una generación que identifica problemáticas, cuestiona aquello que considera injusto y alza la voz ante las situaciones que requieren atención. Sin embargo, reconocer nuestra capacidad de participar también implica comprender que acceder a una institución, formar parte de una organización u ocupar espacios de decisión no garantiza, por sí mismo, una transformación. Para ello, debemos actuar con la misma congruencia que exigimos, aprender a escuchar incluso a quienes piensan distinto y comprender que el relevo generacional no consiste únicamente en cambiar a las personas que ocupan determinados espacios, sino en renovar nuestras formas de pensar y actuar.
La corona que heredaremos no representa un premio, sino una responsabilidad que debemos asumir. Ante ella, nos corresponde decidir si estamos dispuestos a impulsar un cambio verdadero o si, por el contrario, terminaremos reproduciendo las mismas ideas y los errores que alguna vez cuestionamos. Nuestra generación también dejará una herencia: el resultado de nuestras decisiones, nuestras acciones y de aquello que hayamos preferido dejar pendiente. El trabajo que hoy realizamos podrá contribuir a construir una sociedad más justa o perpetuar problemas que otras generaciones tendrán que enfrentar. Al final, el mañana no se define únicamente por lo que recibimos del pasado, sino también por lo que decidimos hacer en el presente.
Notas
[1] Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, «Movimiento estudiantil de 1968», Gobierno de México, disponible en: https://www.inehrm.gob.mx/es/inehrm/Movimiento_Estudiantil_1968 (fecha de consulta: 10 de octubre de 2026).
[2] Instituto Nacional Electoral, Estudio de la participación ciudadana en el Proceso Electoral Federal 2023-2024, México, INE, 2025, p. 29, disponible en: https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/186643/Deceyec-Estudio-Participaci%C3%B3n-ciudadada-2024.pdf (fecha de consulta: 10 de octubre de 2026).
[3] Instituto Nacional Electoral, «Jóvenes de 18 a 29 años representan 25 millones del Padrón Electoral, de aquí la importancia y el peso del voto: Norma De La Cruz con Juan Becerra», Central Electoral, 31 de mayo de 2024, disponible en: https://centralelectoral.ine.mx/2024/05/31/jovenes-de-18-a-29-anos-representan-25-millones-del-padron-electoral-de-aqui-la-importancia-y-el-peso-del-voto/ (fecha de consulta: 10 de octubre de 2026).
[4] Salvador Allende, discurso en la Universidad de Guadalajara, 2 de diciembre de 1972, [Daniel Valdivia], «Discurso de Salvador Allende - Universidad de Guadalajara - Dic. 2 de 1972», YouTube, minuto 18:26, https://youtu.be/fK31iSpPtzk?si=UiKBwQt0OqtCIiJL (fecha de consulta: 11 de octubre de 2026).
Bibliografía
ALLENDE, Salvador, discurso pronunciado en la Universidad de Guadalajara, 2 de diciembre de 1972, [Daniel Valdivia], «Discurso de Salvador Allende - Universidad de Guadalajara - Dic. 2 de 1972», YouTube, minuto 18:26, disponible en: https://youtu.be/fK31iSpPtzk?si=UiKBwQt0OqtCIiJL
INSTITUTO NACIONAL DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO, «Movimiento estudiantil de 1968», Gobierno de México, disponible en: https://www.inehrm.gob.mx/es/inehrm/Movimiento_Estudiantil_1968.
INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL, Estudio de la participación ciudadana en el Proceso Electoral Federal 2023-2024, México, INE, 2025, disponible en: https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/186643/Deceyec-Estudio-Participaci%C3%B3n-ciudadada-2024.pdf.
INSTITUTO NACIONAL ELECTORAL, «Jóvenes de 18 a 29 años representan 25 millones del Padrón Electoral, de aquí la importancia y el peso del voto: Norma De La Cruz con Juan Becerra», Central Electoral, 31 de mayo de 2024, disponible en: https://centralelectoral.ine.mx/2024/05/31/jovenes-de-18-a-29-anos-representan-25-millones-del-padron-electoral-de-aqui-la-importancia-y-el-peso-del-voto/.
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