Somos Abogatitos
¿Cómo nacimos?
El nombre "Abogatitos" ya circulaba entre jóvenes de derecho — mitad broma, mitad orgullo, la forma en que esta generación se nombra a sí misma mientras estudia una carrera que históricamente se ha tomado demasiado en serio a sí misma. Nosotros lo tomamos y construimos, desde cero, todo lo que le faltaba para ser una revista de verdad: identidad, rigor editorial, y una mascota que resume en un solo personaje lo que esta generación quiere ser. Porque el gato no actúa por impulso — observa, calcula, y solo entonces decide. Es independiente, selectivo, leal a quien se ha ganado su confianza.
Somos la generación centennial: crecimos entre pantallas y crisis, escépticos de la autoridad que no se explica a sí misma, acostumbrados a cuestionar antes de obedecer y a construir comunidad en formatos que la generación anterior apenas reconoce. Abogatitos nace exactamente de ahí — de la necesidad de una voz que hable nuestro idioma sin pedir permiso para hacerlo. Y sabemos que eso puede resultar tan disruptivo como incómodo para quienes todavía miden la seriedad de una idea por lo solemne que suena. No nos disculpamos por eso. Es, de hecho, la razón por la que existimos.
Abogatitos fue fundada en 2026 por Pablo A. Rubio, quien hoy es su Director Editorial. Desde esa dirección se define la línea, los contenidos y los propósitos de la revista, y se revisa cada texto antes de publicarse.
Nació como un proyecto independiente con una idea sencilla: conectar el Derecho y los derechos humanos con la juventud, sin las barreras de costo ni de lenguaje que históricamente han rodeado al conocimiento jurídico. Por eso la dirección editorial trabaja junto con los redactores y con las direcciones que se van sumando al equipo, con rigor, independencia y sin perder el humor.
En septiembre de 2026, en menos de dos semanas, jóvenes de derecho de casi 25 universidades y 12 estados de México se postularon al proyecto. De 274 postulaciones, seleccionamos únicamente a los 60 mejores. Entre ellos, quienes ya trabajan en el Senado y en el Poder Judicial, junto a estudiantes de primer semestre que nunca habían escrito nada fuera del salón de clases — pero que sintieron que esto, por fin, era un espacio hecho para ellos.
Esa respuesta no fue casualidad. Fue la confirmación de algo que sospechábamos: la distancia entre cómo se percibe a un abogado y cómo es realmente esta generación era más grande de lo que nadie se había atrevido a señalar en voz alta.
Esta es apenas la generación fundadora. Lo que sigue, lo estamos escribiendo entre todos.
Cambiar, artículo por artículo, la forma en que la sociedad percibe a los abogados jóvenes. No pedimos permiso para pensar distinto ni disculpas por decirlo en voz alta. Le damos a esta generación lo que nadie más le estaba dando: una plataforma real, con rigor editorial de serio, para escribir, opinar y construir criterio propio antes de que alguien más lo haga por ella.
Ser, dentro de diez años, la publicación que una generación entera de juristas mexicanos recuerde como el lugar donde encontró, por primera vez, una versión de su propia profesión que no la obligaba a fingir ser alguien más para pertenecer a ella. Queremos que Abogatitos deje de ser una revista que se explica, y se convierta en un referente que se entiende con solo nombrarlo — en México y en toda Latinoamérica.
Nuestros valores
Rigor sin solemnidad — Análisis jurídico profundo expresado con claridad y frescura.
Perspectiva joven no ingenua — Mirada crítica respaldada por argumentos sólidos.
Sensibilidad social — Compromiso activo con la realidad jurídica de nuestra región.
Honestidad intelectual — Debates abiertos, libres de dogmas e intereses prefabricados.
Diversidad de origen — Pluralidad genuina de voces de distintas facultades y regiones.

